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LAS ALAS DEL HOMBRE

LAS ALAS DEL HOMBRE 

1. Con dos alas se levanta el hombre de las cosas terrenas, que son: sencillez y pureza. La sencillez ha de estar en la intención y la pureza en la afición. La sencillez pone la intención en Dios; la pureza le reconoce y gusta. Ninguna buena obra te impedirá, si interiormente estuvieses libre de todo desordenado deseo. Sino piensas ni buscas sino el beneplácito divino y el provecho del prójimo, gozarás de una interior libertad. Si fuese tu corazón recto, entonces te sería toda criatura espejo de vida, y libro de santa doctrina. No hay criatura tan baja ni pequeña, que no represente la bondad de Dios.

2. Si tú fueses bueno y puro en el interior, luego verías y entenderías bien todas las cosas sin impedimento. El corazón puro, penetra al cielo y al infierno. Cual es cada uno en lo interior, tal juzga lo de fuera. Si hay gozo en el mundo, el hombre de puro corazón lo posee. Y si en algún lugar hay tribulación y congojas, es donde habita la mala conciencia. Así como el hierro, metido en el fuego, pierde el orín y se pone todo resplandeciente; así el hombre que enteramente se convierte a Dios, se desentorpece y muda en nuevo hombre.

3. Cuando el hombre comienza a entibiarse, entonces teme al trabajo, aunque pequeño, y toma con gusto la consolación exterior. Mas cuando se comienza perfectamente a vencer y andar alentadamente en la carrera de Dios, tiene por ligeras las cosas que primero tenía por pesadas.

 

(TOMÁS DE KEMPIS. IMITACIÓN DE CRISTO. LIBRO SEGUNDO. CAP 4)

 

 

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Si analizamos la reflexión de Tomás de Kempis, nos daremos cuenta que detrás de esas frases sencillas se esconde mucha sabiduría, siempre y cuando sepamos discernir y profundizar en ellas. 

No deben ser tomadas con fanatismos, santurronería o una moral rancia. No se trata de ponernos al servicio de Dios con FE MECÁNICA, debemos unir nuestra Voluntad  a la del ETERNO PADRE, pero con AUTO-CONCIENCIA. Se requiere de nuestra parte ACCIONES, HECHOS, no sólo buenas intenciones. 

Hay VALORES DE LA ESENCIA indispensables para poder seguir el CAMINO que nos lleve al PADRE y por supuesto debe de ser la HUMILDAD para servir de instrumento de la TRÍADA. Necesitamos de un corazón tranquilo y mente serena para poder estar receptivos a los mandatos del Padre, sólo el CRISTO ÍNTIMO puede guiarnos a ÉL. El Cristo es el mediador, debemos cooperar con él para liberarnos por completo del terrible yugo del EGO. 

Mientras sigamos teniendo MIEDO a enfrentarnos a nosotros mismos y le demos la vuelta al trabajo serio, nos seguiremos fascinando con lo terrenal, con todo lo superficial y jamás podremos aspirar a la liberación de la ESENCIA. Dejemos de ser esclavos del DESEO. Recordemos que para poder VOLAR debemos romper primero las CADENAS DEL EGO. – LA GNOSIS DE HOY. 

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